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Calificación y validación en la cadena de frío: diferencias y aplicación de la NOM-059

Conozca la diferencia entre calificación y validación en la cadena de frío y cómo aplica la NOM-059 al almacenamiento y distribución.

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En la cadena de frío farmacéutica, calificación y validación suelen aparecer en una misma conversación y, en ocasiones, se utilizan como si significaran lo mismo. No es así. Ambas generan evidencia documentada, pero responden a preguntas diferentes y cumplen funciones complementarias.

La diferencia clave

La calificación demuestra que los equipos, instalaciones o sistemas son adecuados para el uso previsto. La validación demuestra que un proceso puede alcanzar consistentemente el resultado esperado bajo condiciones definidas.

Comprender esta diferencia permite establecer mejor qué debe evaluarse, qué pruebas son necesarias, cuáles deben ser los criterios de aceptación y qué evidencia debe conservarse. En México, esta distinción adquiere relevancia porque la NOM-059-SSA1-2015 establece requisitos específicos para la calificación y validación dentro de las buenas prácticas de fabricación y, en su capítulo 16, para el almacenamiento y distribución de medicamentos.

La NOM-059 no propone una lista idéntica para todas las operaciones

El numeral 16.6.5 señala que los distribuidores deben identificar los equipos y procesos que requieren calificación o validación. También establece que el alcance y la extensión de estas actividades, incluidos almacenamiento, recepción, embalaje y transporte, deben determinarse mediante un enfoque de gestión de riesgos.

Esto significa que la aplicación no debería comenzar copiando un protocolo genérico. Debe partir del producto, el uso previsto, la infraestructura, la ruta, las condiciones ambientales y el impacto que una falla podría tener en la calidad e integridad del medicamento.

La norma también establece que la calificación de equipos y la validación de procesos, como la cadena de frío, deben realizarse conforme a su capítulo 9. Sin embargo, esto no debe reducirse a una fórmula automática. El término, el alcance y la evidencia aplicables dependen del objeto evaluado y de las condiciones reales de cada operación.

¿Qué es la calificación en la cadena de frío?

La calificación aporta evidencia documentada de que una instalación, equipo o sistema es adecuado para el uso previsto y funciona conforme a los parámetros establecidos. Su propósito no es únicamente confirmar que algo fue instalado o encendido, sino demostrar que puede desempeñar la función para la cual será utilizado.

En una operación de cadena de frío, la calificación puede comprender, según el riesgo y el alcance definido:

  • áreas de almacenamiento y cámaras frías;
  • refrigeradores, congeladores y ultracongeladores;
  • vehículos con temperatura controlada;
  • embalajes térmicos y contenedores de temperatura controlada;
  • sistemas de refrigeración, control y alarmas;
  • equipos e instrumentos utilizados para monitorear las condiciones ambientales.

Para los medicamentos sensibles a la temperatura, el numeral 16.12.4.3 señala que deben utilizarse equipos calificados como embalajes térmicos, contenedores o vehículos de temperatura controlada y mantenerse las condiciones correctas de transporte entre fabricante, distribuidor y cliente.

La pregunta que orienta la calificación es concreta:

¿El equipo, la instalación o el sistema es adecuado y funciona para el uso previsto bajo las condiciones definidas?

¿Qué es la validación en la cadena de frío?

La validación demuestra, mediante evidencia documentada, que un proceso ejecutado dentro de parámetros establecidos puede alcanzar de manera consistente el resultado esperado. No se limita a observar una sola ejecución satisfactoria; debe demostrar control, repetibilidad y capacidad para responder a las condiciones representativas del proceso.

En almacenamiento y distribución, puede abarcar procesos como:

  • recepción y manejo de productos sensibles a la temperatura;
  • almacenamiento dentro de rangos definidos;
  • acondicionamiento y embalaje;
  • transporte y puntos de transferencia;
  • continuidad integral de la cadena de frío.

La pregunta que orienta la validación es:

¿El proceso mantiene consistentemente las condiciones requeridas y produce el resultado esperado?

La gestión de riesgos define hasta dónde debe llegar la evidencia

No todas las operaciones tienen la misma criticidad. Un producto refrigerado, uno congelado y uno ultracongelado no enfrentan necesariamente los mismos riesgos; tampoco una ruta urbana de dos horas y un recorrido con múltiples transferencias, cruces de andén o almacenamiento temporal.

Para determinar el alcance de la calificación o validación conviene considerar, entre otros elementos:

  • sensibilidad del producto y condiciones autorizadas de conservación;
  • rango de temperatura y tiempo máximo fuera de condiciones controladas;
  • duración, complejidad y puntos críticos del recorrido;
  • temperaturas exteriores previstas y variaciones estacionales;
  • configuración, volumen y distribución de la carga;
  • características del equipo, embalaje o contenedor;
  • capacidad de monitoreo, respuesta y manejo de desviaciones;
  • impacto potencial sobre la calidad e integridad del medicamento.

El objetivo no es producir más documentos, sino generar evidencia proporcional al riesgo y suficientemente sólida para demostrar que la operación permanece bajo control.

Más evidencia no siempre significa mayor control

La solidez de una calificación o validación no depende de acumular documentos, sino de generar evidencia proporcional al riesgo y representativa de las condiciones reales de operación, capaz de demostrar que el sistema permanece bajo control.

La evidencia que sustenta la calificación y la validación

La evidencia no proviene de un único estudio. Se construye mediante un conjunto de actividades conectadas que permiten comprender el desempeño de la infraestructura y del proceso.

Mapeo en condiciones representativas

Los mapeos permiten identificar la distribución de temperatura y, cuando corresponda, humedad en áreas, equipos o vehículos. La NOM-059 establece que los mapeos deben realizarse bajo condiciones representativas y considerar variaciones estacionales cuando se utilizan vehículos con control de temperatura.

Calibración y trazabilidad metrológica

Los instrumentos de medición deben ofrecer información confiable. El numeral 16.6.4.3 establece que deben estar calibrados con trazabilidad a patrones nacionales. La calibración no sustituye la calificación o validación, pero sostiene la confiabilidad de los datos utilizados para tomar decisiones.

Monitoreo, alarmas y registros

La medición continua o periódica debe responder al riesgo y a las condiciones de la operación. Las alarmas deben establecerse adecuadamente y probarse con regularidad. Además, los registros deben conservarse de forma que permitan reconstruir lo ocurrido, investigar una desviación y demostrar el cumplimiento de las condiciones establecidas.

Evaluación de rutas

La NOM-059 solicita utilizar una evaluación de riesgos de las rutas de entrega para determinar dónde se necesitan controles de temperatura. Esto exige analizar tiempos, transferencias, esperas, exposición ambiental, contingencias y capacidad de respuesta, no únicamente registrar la temperatura al final del trayecto.

Investigación de desviaciones

Cuando ocurre una desviación de temperatura o un daño durante el transporte, debe existir un procedimiento para informar, investigar y manejar la situación. Una desviación no invalida automáticamente todo el sistema, pero sí exige evaluar el impacto, documentar la decisión y determinar si revela una brecha en el estado de control.

Control de cambios

La evidencia aprobada corresponde a condiciones definidas. Si esas condiciones cambian, debe evaluarse si los estudios continúan siendo representativos. El resultado puede requerir medidas adicionales, una recalificación, una revalidación o estudios complementarios.

¿Cuándo debe revisarse el estado de control?

La calificación y la validación forman parte del ciclo de vida de la operación. Deben revisarse cuando un cambio pueda modificar el desempeño o la representatividad de la evidencia existente.

Algunos ejemplos son:

  • modificación de instalaciones, cámaras, equipos o sistemas de control;
  • cambio de empaque, contenedor, refrigerante o configuración de carga;
  • nueva ruta, mayor tiempo de tránsito o incorporación de puntos de transferencia;
  • cambio de proveedor de transporte o forma de operación;
  • variaciones estacionales no consideradas anteriormente;
  • modificación de límites, sensores, alarmas o sistemas de monitoreo;
  • desviaciones recurrentes o resultados que muestran pérdida de capacidad.

No todo cambio obliga automáticamente a repetir todos los estudios. La decisión debe sustentarse en una evaluación documentada del riesgo y del impacto sobre el estado de control.

Errores que debilitan la evidencia

Una operación puede tener protocolos, reportes y registros, pero aun así presentar brechas. Entre los errores más frecuentes se encuentran:

  • utilizar estudios que no representan la configuración o las condiciones reales;
  • definir criterios de aceptación después de conocer los resultados;
  • confundir calibración con calificación o monitoreo con validación;
  • no considerar las variaciones estacionales o los escenarios de peor caso;
  • conservar datos sin establecer quién los revisa ni cómo se toman decisiones;
  • realizar cambios operativos sin evaluar su impacto sobre la evidencia aprobada;
  • tratar las desviaciones como eventos aislados sin identificar tendencias.

La documentación demuestra control únicamente cuando corresponde con lo que realmente sucede durante la operación.

De la exigencia regulatoria a la protección del tratamiento

En una operación multitemperatura, la calificación y la validación no deberían ejecutarse como actividades independientes. Deben conectar los requisitos del producto con la infraestructura, los embalajes, las rutas, los procesos, las personas, el monitoreo y la evidencia documentada.

Calificar ayuda a demostrar que los elementos físicos y tecnológicos son adecuados para su propósito. Validar ayuda a demostrar que el proceso completo puede funcionar de manera consistente. La gestión de riesgos establece el alcance y el control de cambios permite sostener la vigencia de la evidencia.

El cumplimiento no termina al aprobar un protocolo. Se demuestra cada vez que la operación conserva las condiciones requeridas, responde ante una desviación y protege la integridad del tratamiento bajo condiciones reales.

En la cadena de frío, la confianza no proviene del término utilizado, sino de la evidencia que demuestra el control.

¿Su infraestructura, sus soluciones térmicas y sus procesos cuentan con evidencia suficiente para demostrar su desempeño bajo condiciones reales?

Nota editorial: La aplicación específica de la NOM-059 debe determinarse conforme al establecimiento, el producto, la operación y las disposiciones vigentes. Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación regulatoria particular. Fuente: NOM-059-SSA1-2015, Buenas prácticas de fabricación de medicamentos (Diario Oficial de la Federación). Capítulos 9 y 16, especialmente los numerales 16.6.3, 16.6.4, 16.6.5 y 16.12. Consulta: septiembre de 2026.

Preguntas Frecuentes

La calificación demuestra que una instalación, equipo o sistema es adecuado y funciona para el uso previsto bajo condiciones definidas. La validación demuestra que un proceso puede alcanzar consistentemente el resultado esperado. Ambas actividades son complementarias y su alcance debe definirse de acuerdo con el riesgo, el objeto evaluado y el marco aplicable.

La NOM-059 establece que los distribuidores deben identificar los equipos y procesos que requieren calificación o validación mediante un enfoque de gestión de riesgos. Para medicamentos sensibles a la temperatura señala el uso de equipos calificados, como embalajes térmicos, contenedores de temperatura controlada o vehículos de temperatura controlada. El alcance específico depende del producto, el uso previsto y las condiciones de la operación.

No necesariamente en todos los casos. El cambio debe evaluarse para determinar si modifica los riesgos, tiempos, condiciones ambientales, puntos de transferencia o capacidad de control considerados en la evidencia existente. Según el impacto, pueden requerirse estudios complementarios, recalificación, revalidación o únicamente una actualización documentada del análisis de riesgos.

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