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7 mitos de la cadena de frío farmacéutica que todavía influyen en las decisiones operativas

Conoce siete mitos de la cadena de frío farmacéutica y los criterios que ayudan a tomar mejores decisiones sobre rangos, monitoreo, empaques, rutas y excursiones térmicas.

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La integridad de un tratamiento no depende de una lectura aislada, un equipo o un único rango de temperatura. Identificar estas creencias permite tomar decisiones mejor sustentadas durante el almacenamiento, acondicionamiento, transporte y recepción de productos sensibles a la temperatura.

En la cadena de frío farmacéutica, algunos riesgos no se originan por falta de tecnología, sino por ideas que se han repetido tanto que terminan aceptándose como ciertas.

Que todos los productos deben conservarse entre 2 y 8 °C. Que si un embarque llegó frío y sin daños visibles, la operación funcionó. Que un datalogger garantiza el control. Que un empaque calificado puede utilizarse en cualquier ruta. O que toda excursión térmica obliga a desechar el producto.

Estas afirmaciones pueden parecer lógicas, pero simplifican una operación en la que cada producto, rango, ruta y punto de transferencia presenta condiciones distintas.

La cadena de frío se construye conectando las necesidades específicas del producto con la infraestructura, el acondicionamiento, los procesos, las personas, el monitoreo, la trazabilidad y la evidencia. Revisemos siete mitos que todavía pueden influir en las decisiones operativas.

MITO 1  “Cadena de frío significa conservar todo entre 2 y 8 °C”

El rango de 2 a 8 °C es uno de los más reconocidos en la industria farmacéutica, pero no representa las necesidades de todos los productos.

Según sus características, formulación y datos de estabilidad, un producto puede requerir temperatura ambiente controlada, refrigeración, congelación, ultracongelación u otras condiciones especiales de conservación. Por eso, hablar de cadena de frío como si se tratara de un solo rango puede llevar a soluciones incompletas.

El punto de partida debe ser siempre la condición autorizada para el producto. A partir de ella se definen la infraestructura, el acondicionamiento, los sistemas de monitoreo, los procedimientos y la evidencia necesarios para mantener el control.

Criterio operativo: cada rango requiere controles y evidencia acordes con sus riesgos. Una operación multitemperatura no consiste únicamente en disponer de diferentes equipos; exige capacidades específicas para sostener cada condición durante todo el recorrido.

MITO 2  “Si no requiere refrigeración, no necesita protección térmica”

“No refrigerado” no significa “sin sensibilidad térmica”. Los productos etiquetados para conservarse a temperatura ambiente controlada también pueden verse afectados por la exposición al calor o por condiciones extremas.

El interior de un vehículo cerrado, una zona de carga, una aduana o un almacén temporal puede alcanzar condiciones muy distintas a las del ambiente exterior. La duración del recorrido, el clima, los tiempos de espera y las transferencias pueden aumentar el riesgo, incluso cuando el producto no necesita mantenerse entre 2 y 8 °C.

Por ello, la protección térmica debe definirse a partir del rango autorizado, los datos de estabilidad y las condiciones reales de la operación.

Criterio operativo: la temperatura ambiente controlada también requiere una estrategia térmica. El nivel de protección puede variar, pero debe responder al riesgo del producto y de la ruta.

MITO 3  “Si llegó frío y se ve bien, la operación funcionó”

Una lectura de temperatura al recibir el producto ofrece información sobre ese momento y ese punto; no reconstruye lo ocurrido durante todo el trayecto. De igual manera, una inspección visual puede detectar golpes, fugas o alteraciones evidentes, pero no demuestra por sí sola que se conservaron la estabilidad, potencia o eficacia del tratamiento.

Para evaluar la operación se requieren registros térmicos representativos y trazables que permitan conocer las condiciones registradas desde el acondicionamiento hasta la recepción, incluyendo esperas, conexiones y transferencias.

La calidad de esa evidencia depende también de cómo y dónde se realizó la medición. Un dato aislado no necesariamente representa todos los puntos de la carga ni todas las etapas de la operación.

Criterio operativo: la apariencia y la lectura a la recepción complementan la evaluación; no sustituyen el historial térmico ni la trazabilidad.

MITO 4  “Un datalogger, por sí solo, garantiza la cadena de frío”

El datalogger es una herramienta fundamental para generar evidencia, pero no controla la operación ni evita una desviación. Registra la temperatura en el punto donde está ubicado; su capacidad para representar las condiciones de la carga depende de que haya sido seleccionado, configurado y colocado correctamente.

Su utilidad está relacionada con diversos factores: adecuación al uso previsto, calibración, ubicación, intervalo de medición, límites configurados, descarga o transmisión de información y procedimientos de respuesta.

El monitoreo en tiempo real puede ser valioso cuando existe la capacidad de recibir una alerta e intervenir oportunamente, pero no sustituye el diseño adecuado de la operación. Tampoco debe presentarse como una exigencia universal: el tipo de monitoreo debe definirse según el riesgo, el producto y la posibilidad real de actuar.

Criterio operativo: medir genera datos. Controlar exige interpretarlos, actuar cuando corresponda y documentar las decisiones.

MITO 5  “Un empaque calificado sirve para cualquier ruta”

La calificación de un empaque demuestra su desempeño bajo una configuración y condiciones determinadas. No significa que responderá de la misma forma ante cualquier carga, duración, clima o recorrido.

Entre las variables que pueden modificar su desempeño se encuentran la cantidad y distribución de la carga útil, el acondicionamiento de los refrigerantes, las temperaturas ambientales, las aperturas, las demoras, las conexiones y las variaciones estacionales.

Un cambio aparentemente menor puede alterar el perfil de riesgo. Por ejemplo, una ruta más larga, una espera en plataforma o una configuración de carga distinta pueden modificar la capacidad del sistema para mantener el rango requerido.

Criterio operativo: la calificación debe corresponder al uso previsto. Un cambio de ruta, carga, duración o temporada puede requerir una evaluación adicional.

MITO 6  “La cadena de frío se controla únicamente durante el transporte”

El traslado principal es solo una parte del recorrido. Los puntos más vulnerables pueden presentarse antes de que el producto salga, durante una transferencia o después de su recepción.

El control debe mantenerse durante el almacenamiento, la preparación, el acondicionamiento, la carga, las esperas, las conexiones, el despacho aduanal, la recepción y el traslado al equipo de conservación del destinatario.

En muchas operaciones, el mayor riesgo no se encuentra en el vehículo o la aeronave, sino en los momentos en que cambia la custodia, se abre una puerta, se prolonga una espera o el producto permanece temporalmente fuera de un ambiente controlado.

Criterio operativo: la cadena de frío debe evaluarse de extremo a extremo. El riesgo puede concentrarse en una transferencia y no necesariamente en el trayecto principal.

MITO 7  “Toda excursión térmica obliga a desechar el producto”

Una excursión térmica debe atenderse de manera oportuna, pero no determina por sí sola la liberación o el descarte del producto.

Ante una desviación, el producto debe mantenerse segregado o en cuarentena mientras el responsable autorizado realiza la evaluación correspondiente. La decisión debe considerar la temperatura alcanzada, la duración, los datos de estabilidad, las características del producto, las exposiciones anteriores y su posible efecto acumulado.

La evidencia térmica y la trazabilidad permiten reconstruir el evento y sustentar el análisis. Sin embargo, la determinación final sobre la disposición del producto corresponde al titular, al fabricante o al área de Calidad autorizada, según aplique.

Criterio operativo: una desviación requiere datos confiables, trazabilidad y una evaluación científicamente sustentada, autorizada y documentada. No corresponde liberar ni desechar automáticamente.

De los equipos aislados a una estrategia integral

Estos mitos tienen algo en común: reducen una operación compleja a un solo elemento. Un rango, una lectura, un dispositivo, un empaque o una etapa del recorrido.

Pero la integridad de los tratamientos se protege cuando cada componente funciona como parte de un sistema:

  • las condiciones autorizadas y los datos de estabilidad del producto;
  • la infraestructura adecuada para cada rango;
  • el acondicionamiento y los procesos definidos;
  • las personas capacitadas;
  • el monitoreo y la trazabilidad;
  • la calificación y la validación aplicables;
  • y la evidencia necesaria para tomar decisiones.

En una operación multitemperatura, cada rango presenta desafíos distintos y requiere controles específicos. La pregunta no es únicamente si el producto llegó a determinada temperatura, sino si existe evidencia suficiente para demostrar qué ocurrió durante todo su recorrido y actuar correctamente ante cualquier desviación.

Porque en la cadena de frío farmacéutica, cada grado cuenta; pero también cuentan cada proceso, cada transferencia, cada registro y cada decisión.

¿Cuál de estos mitos continúa influyendo con mayor frecuencia en la operación?

¿Tu operación contempla las necesidades específicas de cada producto, ruta y rango de temperatura?

Preguntas Frecuentes

La cadena de frío farmacéutica comprende los procesos, la infraestructura y los controles necesarios para mantener los productos dentro de sus condiciones autorizadas durante almacenamiento, acondicionamiento, transporte y recepción. No se limita a 2–8 °C: según sus características y datos de estabilidad, un producto puede requerir temperatura ambiente controlada, refrigeración, congelación, ultracongelación u otras condiciones especiales.

Se requiere conectar las especificaciones del producto con infraestructura adecuada, procesos definidos, personal capacitado, empaques calificados, monitoreo, trazabilidad y evidencia documental. Ningún equipo o registro aislado garantiza por sí solo el control de toda la operación.

La selección debe considerar el rango de temperatura autorizado, los datos de estabilidad del producto, la carga útil, la duración del recorrido, las condiciones climáticas, las variaciones estacionales, las aperturas, las demoras y los puntos de transferencia. Además, el empaque debe estar calificado para la configuración y las condiciones específicas de uso, ya que una solución validada para una ruta no necesariamente funcionará de la misma manera en otro recorrido.

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